10 tendencias para una buena gestión de la reputación corporativa

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El día de ayer –Reputation Institute– presentó un informe sobre las principales tendencias sobre reputación corporativa. Palabra que desde hace unos años se ha puesto de moda, pues representa la percepción que los distintos stakeholders de una compañía tienen de la misma. Es decir, es la valoración que las diferentes audiencias y grupos hacen sobre la empresa, su accionar, los productos o servicios que ofrece y el impacto que genera en términos sociales y ambientales.

Los activos intangibles principales de una compañía son la imagen corporativa, la marca, el capital intelectual de la empresa, la ética, la responsabilidad social corporativa y la cultura. La reputación corporativa en los últimos años ha tomado una importancia vital para las compañías, sobre todo en tiempos de crisis.

Sin embargo, en los últimos años hemos visto que la confianza, componente primordial de la reputación no hace más que bajar. Según el último Barómetro de Edelman, institución que año tras año mide los índices de confianza en las instituciones, los pilares por los que se mide la confianza en el mundo, es decir, los gobiernos y los medios de comunicación solo pierden legitimidad.

Compartimos con ustedes las principales tendencias para la gestión de una buena reputación corporativa:

Los millennials importan: Claro que sí, son totalmente nativos digitales. Siempre están conectados vía smartphones y apoyan todas las causas sociales. Se preocupan por el mundo en el que viven, al punto que el 15% es activista. Conforman el 27% de la población mundial y tienen gran poder adquisitivo.

Tweet Ranting, la gran importancia de las redes sociales. Una empresa que no tenga una presencia consolidada en el social media está condenada a desaparecer. Los stakeholders buscan transparencia, constante comunicación y rápidas respuestas a sus consultas o reclamos. El medio más rápido y efectivo sin duda son las redes. Manejarlas bien, con una estrategia clara,  puede convertirse en el éxito y continuidad del negocio.

Los empleados escogen a dónde quieren trabajar: Atrás quedaron esas épocas en las que una persona entraba a una compañía y se aferraba al puesto. Hoy la movilidad laboral es increíble, no existe la fidelidad del trabajador hacia una compañía. Lo que vale es todo lo que una empresa puede hacer para retener al talento y allí está el gran reto. Además, una empresa socialmente responsable siempre será más atractiva en estos tiempos.

La narrativa cultural. Contenidos planos y sin un enfoque claro apretarán el acelerador de nuestra desaparición. Estamos en la época de las historias cautivadoras, donde las compañías enamoren con buen contenido y los líderes influencien para bien a sus audiencias.

Cyber ataques: La privacidad y el riesgo de nuestra información. En estos nuevos tiempos la información de cada uno de nosotros es lo más importante. Al estar todo en la nube, los ataques informáticos se hacen cada vez más comunes. Por ello las compañías deben de tomar todas las precauciones con el manejo de nuestra información y su adecuado uso. El big data brinda grandes soluciones y también grandes problemas de no ser bien manejado, ni menos resguardado.

Fake news ¿a quién creer? Al tener tanta cantidad de información, portales webs, cuentas sociales falsas y perfiles anónimos, la proliferación de las noticias maliciosas es uno de los problemas que más rápido crecen en las redes sociales. El rumor tiene que ser apagado pronto, por ello es importante que nuestra comunidad sepa cuáles son los canales oficiales de la empresa, para que acudan y corroboren la información.

Propósitos mayores: Ya no solo se mira el producto o servicio final. Al tener el usuario acceso a cantidades descomunales de información, puede ver, por ejemplo, si esa compañía respeta los derechos laborales, si sus operaciones son transparentes y si sus procesos son eco amigables. Las empresas detrás del producto o servicio importan más que nunca y de ello dependerá también la reputación.

Influenciadores cotidianos: Son personas comunes a nosotros que tienen gran poder de convocatoria y de generar tendencias. Una opinión negativa de ellos sobre una empresa  puede generarle una crisis e incluso desaparecerla.

Nacional vs global: Existe un creciente deseo de identificación nacional. Hoy se valora lo local mucho más.

Los CEO activistas: La sociedad exige a los líderes que no solo manejen bien sus compañías. ¿Quién no quiere un líder que defiende causas sociales justas y que sea un influyente de cara a políticas de estado? Ese poder y responsabilidad traspasa las fronteras de la empresa.

Todo cambia. Las personas, las compañías, la tecnología entre otras cosas. La manera en que los individuos valoran a las empresas también. ¿Las compañías están preparadas para ello?

 

 

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