El uso de las redes sociales en tiempo de elecciones

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Estamos a puertas de iniciar una nueva contienda electoral donde las redes sociales se convertirán en un arma valiosa, incluso capaz de hacer ganar una elección. Si antes era importante, ahora es una obligación para cualquier candidato el contar con una estrategia multicanal, donde lo digital sea el punto neurálgico de una estrategia política de campaña.

Con las redes sociales lo que se busca es acercar al político con la gente, pues en ese contacto puede estar la clave de lo que el elector siempre pide a los políticos: ser escuchados. El uso de las redes permite una democratización de los mensajes, una sintonía con la comunidad e incluso es un barómetro para corregir propuestas y reenganchar con el electorado. Siempre y cuando se mida, se analice y se ajuste la actividad digital, se irá por buen camino, porque sino ocurre eso y solo posteamos que el candidato dice o hace tal cosa, perderemos el fin de las redes y solo servirá como un periódico mural.

Las redes sociales permiten un contacto mucho más cercano y directo con los electores, donde uno puede obtener el perfil de la comunidad e identificar sus intereses y necesidades. No debemos usar las redes como fin meramente publicitario, sin responder o generar ese debate público, tan rico.

La última campaña presidencial de Chile es un claro ejemplo de cómo los candidatos han aprovechado las plataformas sociales para compartir todas sus actividades y acercar sus propuestas a la población. Dentro de todas las plataformas, el uso de Facebook ha sido indispensable para generar esa empatía. A través Facebook Live los aspirantes compartían todas sus actividades del día, los lugares a donde viajaban y toda la gente con la que se reunían. Informaban paso a paso sus actividades para que su comunidad sepa cada uno de sus movimientos y vea a un futuro presidente en acción. Algo muy bueno que se pierde cuando uno llega al poder. Eso lo vemos con el caso de PPK, quien era muy activo en campaña, pero ahora solo utiliza el Twitter.

Como lo vengo repitiendo en varios artículos, sin una estrategia definida, todas las acciones serán disparos al viento. Pero si desde el inicio se planifica, se mapea las redes principales en donde mi público está y a partir de eso empiezo a elaborar contenido e interactuar con mi comunidad habré logrado un vínculo interesante.

En cada campaña la estrategia tiene tres partes fundamentales. Primero debo dar a conocer al candidato. Nadie quiere lo que no conoce. Así que si la campaña dura nueve meses, los primeros tres debo generar ese enganche con mi comunidad, que conozcan todo del candidato, sus cualidades, formación, lograr esa simpatía para que crean en él.

El siguiente paso es el de las propuestas. Se tiene que informar en los siguientes tres meses todo el plan de gobierno, las principales acciones en caso se llegue a ganar la elección, los cambios y mejoras que se proponen. A su vez mantener una constante comunicación e interacción con la audiencia.

El último trimestre sí es la campaña pura y dura. Informar de todo, poner las baterías al máximo y por Facebook Live, Twitter e incluso a través de historias en Instagram y Snapchat mantener ese vínculo con los electores. Informarles de cada una de las acciones, los recorridos, los recibimientos de la gente, hacer un uso cercano y personal de las herramientas digitales.

Todas estas acciones en redes deben tener siempre un punto central que es la web del candidato. Allí se debe concentrar todo el plan de campaña, las promesas y el registro de todas las actividades para que cuando un futuro elector quiera ahondar más, pueda llegar de manera fácil y con un solo clic a una oferta informativa que termine por convencerlo. Esto no es un juego ni un trabajo fácil. La política tiene un espacio interesante en el ecosistema digital, donde solo con una buena estrategia será posible el triunfo y cercanía de un candidato.